Estoy convencido que el 13 de febrero es un verdugo, que ronda la ciudad, degollando a todos aquellos que se cruzan en su camino, 13 no es como su sucesor14, todos quieren que termine rápido, pues es “el día antes d” por ello que 13 es así, melancólico y amargado, teniendo como único propósito cortarle las alas a aquellos que empezaron a volar pues el 14 llegaba ya.
Desde que se enamoro de Alondra, aquel joven de mirada perdida y sueños inconclusos empezó a tener un cambio total, aquel desanimo que había sido preso de él por las decepciones que la vida le dio, empezaron a convertirse en esperanzas de una nueva relación que le cambie toda aquella concepción, que le haga creer en el amor.
Aquel 14 estaba perfectamente planeado, era como la cereza en la torta, Alondra y él habían salido en más de una oportunidad, habían logrado tener una relación especial, pero eran “sólo amigos”, aquellas 2 palabras frustrantes se habían repetido una y otra vez, pero el 14 era una ocasión especial, aquel día era el ayudante perfecto para este tipo de cosas, estaba decidido a tener una noche perfecta, ahí en una fiesta, bajo efectos del alcohol podría tener la valentía para declarar por fin aquello que sentía de verdad y que lo hacía pensar en Alondra día y noche, pensar en que pasearían por las calles tomados de la mano, volando sobre aquella nube de felicidad que envolvería a los dos, pues su amor sería el más puro y verdadero que jamás halla existido.
Pero aquel 13 sería el verdugo esta noche, que acabó con todas las ilusiones de aquel soñador, la primera decepción fue la más grande Alondra canceló su salida a aquella fiesta, la excusa, una llegada repentina de una amiga, a la cual acompañaría prefiriéndola antes que a él, se venía la noche.
Sólo una llamada pudo cambiar por un momento aquel cruel destino, una llamada que creía que tenía que olvidar todo y libar licor por la noche para desfogar aquel sentimiento de rabia y decepción que se habían combinado aquella noche, y lo hizo cerca de donde se reuniría su amada, para tal ves poder encontrarla y tratar de forzar las cosas, pero el 13, aquel 13, jamás dejaría tener un final feliz, allí en aquel bar, conoció a Roxana, una agraciada joven que al igual que él, tuvo una decepción aquella noche, el alcohol la noche y los sentimientos se prestaron para lo que cotidianamente sucede, sus cuerpos se acariciaron aquella noche del 13, ninguno sabía porque, pero allí estaban prostrados sobre la única habitación libre de aquel bungalow camino a la playa, Roxana lloró después de aquel encuentro, pues era la primera vez que le había fallado a su ser amado, el en cambio había cumplido lo que quería desfogar todo en otro cuerpo, pero Roxana no aguantó aquel remordimiento y abandonó al soñador, lo dejó nuevamente solo como al comienzo, solo como siempre, y es que ese era el destino que tenía aquel día, aquel encuentro había sido no más que eso, un encuentro, sin sentimientos, sin aquello que debía celebrarse en unas horas, sin lo que había buscando encontrar aquella noche, fue la segunda decepción de aquella noche fría.
Regresar a casa no fue la mejor opción, pues descubrió que aquel 13 se había empecinado con él, en el camino encontró a aquella chica amada intercambiando sus labios, aquellos labios deseados por él, con la supuesta amiga, la tercera y última decepción.
Pasó sin decir nada, sólo miró y estalló pisó el acelerador y buscó aquel fin que necesitaba, se perdió en aquella acera húmeda por la lluvia que había empezado a caer, y con él aquel 13 de febrero desaparecieron también sus esperanzas y sueños de creer en el amor.
Horas antes de que nacieras…
Hace 11 años


