
Según la historia, hoy debería estar en una rumba, la primera rumba de mi vida, a mis escasos -1 días de nacido, tuve la oportunidad de bailar hasta más no poder, a pesar de que no lo quise ¡vaya que lo disfrute!, mi madre se embriagó y bailó hasta que el cuerpo no le pudo reaccionar, mi padre como siempre jocoso me contaba que por eso era raro que yo no haya salido a ellos, si como el me decía yo salí bailando.
Sufro de un autoproclamado autismo, reacio a salir a juerguear los fines de semana, prefiero quedarme a ver televisión o a escribir cualquiera tontería que se me viene a la mente, por ello el reclamo de mis padres, pero bueno este post no era para hablar sobre mi pobre faceta rumbera, de la cual jamás me sentiré orgulloso, quería escribir sobre esa fecha para algunos tan especial, pero para otros (me incluyo) tan insignificante.
Nací un 1 de agosto, otra coincidencia en mi familia, los tres que la conformamos hemos nacido el 1 o 2 de sus respectivos meses, un 1 de agosto (no diré el año los que me conocen, bueno los 4 que me leen lo saben) de crisis, en pleno cambio de moneda, pude casi no haber nacido, pues a mi madre casi le da un infarto al saber que lo que había ahorrado para mi nacimiento, ahora sólo le valían para comprar 7 kilos de fideo, GRACIAS CHINO, pero bueno proezas y demás pude salir de aquel estado acuoso en el que me mantenía a sufrir en el mundo, real, según mi madre no me dieron la palmada tradicional , nací llorando, ventaja para mí, pues no tuve que llorar nunca más.
3 personas ya me han saludado por si las dudas, claro como que con gente “tan de la calle” es super difícil de ubicar han tomado sus precauciones, se que mucha gente lo hará, bueno eso pienso, pero sé también que aquella que quisiera que aunque sea por ese día me diga hola jamás lo hará, yo tampoco lo haré, quedará en ella y en mí. Feliz cumple para mí.



