Lo último que se perdió

sábado, 10 de enero de 2009 ·

Como siempre lo he pregonado, soy de aquellas personas que confían ciegamente en la esperanza, a pesar de las críticas y desagravios que tener esta postura me ha dado, sigo siendo considerado como aquella persona más optimista entre mis conocidos. Pero dejando de lado mi egocentrismo, ¿Es realmente lo último que se perdió?
Es verdad que tanto golpe que nos da la vida nos ha hecho, de una forma u otra casi de piedra ante tanta injusticia y es que ante tanta ineptitud por parte de aquellos que gobiernan nuestro moribundo estado sólo hemos sabido hacer una cosa, renegar, claro que justificaciones bastan y sobran, si no como dice la canción “Que levante la mano quien no sufrió”, claro que no por amor si no por ver a nuestro país caer vergonzosamente por abundantes y rimbombantes goleadas. Faenones, petrogates, aceitar, etc son ya parte de nuestro léxico que coadyudan a volverme a preguntar ¿Es acaso al esperanza lo último que se perdió?
Dejaré esa pregunta flotando por el aire, pues ni yo mismo la puedo resolver, pues repitiendo soy un abnegado optimista y el sólo hecho de escribir sobre ello ha creado una confusión genérica, es por ello que si es que alguien lee este post, lo dejaré a su criterio.

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Creador de historias fantasiosas, temerario defensor de la esperanza, cree fielmente en la justicia, escritor por convicción. Espera algún día llegar a cronista, por el momento solo se contenta con escribir en un diario limeño.

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