Es la tercera o cuarta vez que trato de volverme blogger, no lo recuerdo bien. Como siempre usé la excusa perfecta, la falta de tiempo y es que es una excusa tan absurda que ni yo mismo la creo. Y es que de las 8 horas que exige mi permanencia en la oficina 2 son de trabajo, el resto es estar en internet pegado al msn chateando con cuanto ser irrelevante llame la atención.
Influenciado por dos de los mejores bloggers que he conocido, y con el agregado especial de que cómo en cada fin de ciclo ponerme a escribir cualquier barbaridad antes de los exámenes en vez de estudiar, me decidí por dedicar un espacio a aquella infinésima célula interior que busca demostrar que esa “ir” que le dieron está de mas, y lucha por figurar de cualquier forma dentro de ese mar de especies, dispuestas a devorarla ante el más mínimo error.
Por ahora la dejaré descansar con sus sueños y ambiciones.
Horas antes de que nacieras…
Hace 11 años


